Enrique es un gran artista, no sólo en México sino a nivel mundial. Y dejando a lado lo artístico, resulta que Enrique es también una gran persona. Tuve la oportunidad de convivir con él cuando tomaba clases de pintura, y fué una gran experiencia que me marcó.
Su amor al arte es simplemente natural y desinteresado, y su forma de pintar podría hechizar a cualquiera. Con una técnica envidiable, y una imaginación sin límites, Enrique plasma la realidad y la magia en el mismo plano, haciéndolo parecer tan natural como cualquier atardecer.
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